Leyenda de esmeraldas
(Colombia)


 

                                                       

La cacica Furatena, descendiente de los primeros padres del género humano, era la dueña de las esmeraldas mas finas del mundo.

Ella, poseía la piedra mas fina, "gota de aceite", la mas grande y fina, obtenida del cerro Itoco.

Cuando llegaron los españoles en 1537, tuvieron conocimiento de las esmeraldas de Muzo y de la gran esmeralda propiedad de la cacica Furatena. En 1539, el capitán español Luis Lancheros la buscó sin obtener éxito, los indígenas se defendieron con heroísmo.
Los indios Muzos, creían que en el principio del mundo, surgió Are, dios del universo, labró figuras de los hombres y mujeres en madera y los arrojó al agua, dándoles vida humana y así creó a Fura la mujer y a Tena, el hombre, padres de la humanidad.

Un día apareció Zarbi, de ojos azules y barba rubia, que buscaba la planta misteriosa de la eterna juventud, la seductora Fura lo acompañó a la montaña y cayó en la infidelidad.

Cuando Tena se enteró, mandó a matar a Zarbi y su cadáver lo hizo cargar de Fura varios días, hasta cuando entró en putrefacción.
Las lágrimas de Fura, que fueron muchas, entraron al interior de la tierra de los Muzos y  se convirtieron en esmeraldas y sus gritos dolientes, se convirtieron en mariposas de muchos colores que invadieron el espacio, son las llamadas mariposas de Muzo.
En su tremenda ira, Tena enloqueció, mató a Fura y se suicidó. El dios Are convirtió a los esposos en dos peñascos, asimismo al hijo de los dos, Itoco, que es precisamente el más rico filón esmeraldífero.


 

© Jaime (Belalcaxar)